A vueltas con el Antonio Martín

En la plaza de la malagueta número 4 se encuentra el restaurante “La moraga Antonio Martín”. Bastante bien situado en el paseo marítimo y al final de la Avenida Cánovas del Castillo, “Más hacia Málaga” hubiesen dicho a principios del pasado siglo cuando este establecimiento, emblemático de la ciudad, cumplía sus primeros 20 años de vida.

El “Antonio Martín”, a secas, estaba situado cerca de los Baños de Apolo y de La Estrella. Era un merendero que poco a poco iba cogiendo fama, sobre todo por sus frituras de pescado. Antonio Martín era licorero en las Bodegas Príes y al morir su esposa se hizo cargo del chiringuito que ella regentaba, cambiándole el nombre de “La Coral” por “A. Martín”.

En 1926 se inaugura el Hotel Príncipe de Asturias, hoy conocido como Palacio de Miramar y el buen nombre que ya tenía el merendero se ve acrecentado por la visita de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de quien dicen que a menudo gustaba de llevarse cartuchos de boquerones al hotel.

La cercanía a la plaza de toros hizo que el lugar fuese frecuentado por los toreros de la época. Entre ellos, Antonio Ordoñez era uno de los asiduos, junto por supuesto a numerosos aficionados a la cosa taurina. En los años 60 el establecimiento fue visitado por muchos de los famosos que comenzaron a llegar a la Costa del Sol. Cataron los “pescaitos fritos” del Antonio Martín personajes de la talla de Hemingway, Anthony Quinn, Ava Gardner o la Bardot.

Antonio Martín se volvió a casar en segundas nupcias y tuvo hijos. Al morir el fundador continuó al frente del negocio su hijo Álvaro Martín hasta su cierre en el año 1994, por problemas laborales.

Tras su reapertura dos años después, ya en otras manos y tras una profunda renovación continuó su trayectoria como uno de los grandes de la restauración malagueña. Ahora tiene nuevos propietarios. El cocinero Dani García cogió el relevo en 2010 en una apuesta que intenta aunar tradición y modernidad en un restaurante mítico que abrió sus puertas en 1886 siendo un humilde chiringuito de la playa de la Malagueta.

Fuente: Pedro Luis Gómez, diario Sur

20 agosto, 2012

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